lunes, 7 de enero de 2013

SEGUNDA PARTE, ESCRIBIR LOS RESULTADOS DE LA TESIS: La importancia del párrafo según Barzún y Graff

The modern researcher,  Jacques Barzun y Henry Graff, 1992
 


Luego de realizar un proceso de doctorado y presentar la tesis, el paso siguiente para el investigador es publicar sus resultados de la forma que este considere pertinente: un artículo de revista, algún capítulo de libro o un libro que contenga los antecedentes más importantes del proceso que ha llevado a cabo en esos cuatro años. De esta manera, se cumpliría la máxima de un doctor, haciendo una contribución al mundo de las ciencias en que desarrolla su estudio y permitiendo el acceso a esta información a todo el que lo considere necesario.

Si ya se ha tomado la determinación de emprender un doctorado y se ha finalizado según lo esperado, resta poner en orden las palabras que permitan entregar los conocimientos. Barzun y Graff en este texto, profundizan y describen cada uno de los elementos que es necesario considerar en la redacción de una determinada pieza, organizando estos mismos según la información que contengan. Lo primero que nos muestran es la importancia de la forma en que se pondrán los hechos a disposición del lector. Para estos efectos existen dos formas de ordenar los elementos en función de captar la atención: el orden cronológico, que tal como la palabra lo indica, sugiere una organización de los elementos según el momento en el que fueron ocurriendo (nacimiento, desarrollo, muerte); y el orden en base a tópicos, forma muy utilizada por los redactores de noticias para causar impacto en las audiencias. Este ordenamiento se refiere a cómo poner las ideas en una línea de tiempo discontinua, considerando como base el conocimiento previo que el lector tiene de los antecedentes.

Estas dos formas de ordenar los datos comienzan a dar pistas sobre cómo escribir lo necesario para dar a conocer los resultados de la investigación. Luego de tener este asunto resuelto, es imprescindible cuestionarse el cómo se va a escribir; si se hará siguiendo una pauta (outline) o simplemente dejándose guiar por la concatenación de palabras que se presentan ante el escritor. Lo recomendado es considerar la estructura y contenidos de los párrafos como guías conectoras entre un tópico y otro, tratando de mantenerlos conectados con el tema de fondo, así entonces se puede decidir entre dos formas de presentar la información, estas son la natural y la convencional. En la forma natural se exponen los descubrimientos que el investigador ha hecho en la investigación de manera consecutiva, mientras que en la convencional el autor asume que el lector tiene un conocimiento previo y por tanto, los antecedentes son dispuestos según los focos de interés que se quieran despertar en este lector.

Al presentar estos datos, los autores lo que hacen es reseñar la importancia de la composición de un texto para facilitar la comprensión del mismo, entregando al párrafo la agencia para poder llevar al lector por todos los escenarios y posibilidades que el autor estime necesarios y convenientes.

Para ilustrar de alguna manera la importancia del párrafo, nos muestran cómo se deberían distribuir las ideas en una composición que se consta de 12 de ellos. En esta nomenclatura, señalan que en el primer párrafo se deben explicitar los antecedentes más importantes de manera de captar la atención del lector para impedir que éste abandone la lectura. En términos generales, la propuesta es trabajar bajo la estructura de redacción periodística de pirámide invertida, método que se presenta como cuestionable toda vez que dejamos antecedentes de segundo nivel jerárquico en los siguientes párrafos, lo que a mi personal punto de vista potencia el abandono de la lectura por parte del lector en la medida que éste considera que en la primera etapa ya tiene la claridad suficiente como para dejar el texto de lado. Es posible que esta recomendación que hacen los autores pueda tener mayor utilidad en otro formato de escritura que no en la exposición de los resultados y conclusiones de un trabajo tan intenso como la tesis de un doctorado.

Otro problema que le sugiere al lector -como una justificación- el abandono de la lectura tiene relación con la las palabras que van componiendo el entramado gramatical. Para evitar esto se debe trabajar siempre con una guía que vaya indicando en qué parte del texto volcar qué contenidos, de esta forma el autor podrá mantener un nivel de ambigüedad bajo y contribuir con el lector en el sentido que su obra sea comprendida tal cual como él la ha pensado y escrito. De aquí la importancia de ser claros y precisos en la transmisión de una información.

Si bien es cierto que la ambigüedad en la escritura puede desenfocar un poco objetivo final, muchas veces es utilizada por autores para mostrar una realidad o un pensamiento pero alejado de las implicaciones que estas afirmaciones podrían tener directamente para ellos, es decir, induce a una significación específica por parte del lector, pero finalmente no son ellos quienes están significando lo que sus palabras sugieren. Este tipo de redacción un poco oscura puede tener mayor éxito y aceptación en el plano de la literatura convencional en que la subjetividad del lector juega un rol tan importante como el del autor, sin embargo, en la exposición de los resultados de una investigación que tiene por móvil la contribución al estudio de las ciencias, las palabras deben ser tan claras y ajustadas como lo fue el objeto de estudio, la metodología de investigación y las conclusiones del trabajo en sí.

La claridad y precisión de las palabras son vitales a la hora de transmitir de manera efectiva unos resultados, una idea, una generalización, pero ¿qué son o representan las palabras? Primero debemos señalar que son signos lingüísticos y como tal, buscan ser una representación de la realidad, por lo que un uso incorrecto de alguna o de varias de ellas puede cambiar totalmente el sentido de una frase. Es por esto, que Barzun y Graff nos muestran la importancia de conocer el estado del lenguaje actualmente, ya que la evolución del significado de las palabras está directamente relacionada con los cambios que se experimentan en las sociedades, así se podrá escribir un texto que contenga las palabras precisas para construir el significado que el autor espera, impidiendo que la atención del lector avance en otra dirección. 

Conocer el correcto uso de las palabras, su significado y connotación permite al escritor poder componer con normalidad una frase del texto. La frase es el alma del párrafo, por lo tanto, todo lo que un párrafo espera entregar al lector no es más que la suma de significaciones de las frases de palabras que están colocadas según el plan del autor, el cual debe vigilar constantemente que estas frases, que funcionan como señales de la transmisión de información sean coherentes entre sí y que concuerden con lo que el autor quiere transmitir a sus lectores, puesto que la escritura es un acto social por cuanto busca contribuir con un nuevo conocimiento.

Para que este acto social tenga el efecto esperado, se debe aprender a conocer cómo se comunican los grupos humanos y cómo estos van creado sus propias significaciones a través de las palabras y expresiones, como es el caso de la jerga y los tecnicismos que son formas de lenguaje que nacen de la experiencia y del proceso de construcción social de un grupo que comparte una cantidad de valores y estructuras determinadas.

En cuanto a la escritura de un texto académico que busque dar a conocer unos resultados, se debe tener cuidado con no expresar dichos antecedentes de una forma que pueda llegar a ser incomprensible para muchos pero que tampoco pase del otro lado de la vereda en que se pueda recargar  un texto con lugares comunes y frases clichés, puesto que pueden desviar la atención y hacer que el lector pierda el interés por considerar dicho texto un tanto predecible. En cuanto a este tipo de lenguajes, la propuesta es aprender a vivir con ellos, utilizarlos en la medida que permitan dar mayor claridad y legibilidad al texto, sin producir el efecto contrario, ya que podrían constituirse como enemigos del mensaje y por cierto del reflejo de las intenciones del autor y su conocimiento.

Ciertamente, para publicar algún tipo de artículo, capítulo de libro o uno completo, además de tener resultados de investigación que sean realmente interesantes y viables de comunicar, se debe pasar por un proceso de revisión bibliográfica previo que permita al autor abrir un espacio en el mundo de las ideas y poder generar cuestionamientos razonables sobre uno u otro tema. Además, esta revisión del trabajo teórico de otros, siempre permitirá apoyar los resultados en el trabajo que han realizado éstos antes, dando mayor validez a las conclusiones a las que ha llegado el investigador al término de su investigación.

Este trabajo previo de contextualización sirve mayoritariamente al autor para poder encajar su trabajo desde alguna perspectiva, pero ¿qué pasa cuando el autor intenta mostrar a sus lectores, en su texto original, todas las fuentes de información que ha revisado para concretar su trabajo? Algunos lo considerarán correcto, pulcro y ajustado a la altura de lo que está publicando, lo que puede dar una mayor solidez a los planteamientos del autor, sin embargo, cuando la cantidad de citas que se explicitan es exagerada, puede aparecer el cuestionamiento sobre cuál es el real y nuevo conocimiento que el autor busca transmitir, haciendo que éste pierda visibilidad y que por lo tanto su texto no tenga el efecto que esperaba. Citar otras fuentes se presenta como un gran reto al que deben enfrentarse quienes están en proceso de publicación de algún material, en la medida que le reste originalidad y carácter a su investigación. Si bien, corresponde hacer ver el conocimiento de otros que ha apoyado el trabajo de investigación, es necesario que se explicite la opinión del investigador en cuánto a sus resultados, de otro modo, se corre el riesgo de plantearse frente a los lectores desde un punto de vista inferior en cuanto al conocimiento, lo que sin duda, hará que éstos no den crédito a lo que están leyendo. 

Citar es necesario. Si. Lo que no es necesario es repletar páginas con citas de otros autores. Es mucho mejor mostrar al lector cuál es el conocimiento adquirido y la forma en que se han interpretado las teorías de otros en la creación y descubrimiento de este conocimiento nuevo. Si se compra un texto de un determinado autor sobre un tema específico es para conocer el planteamiento que éste tiene respecto de ese tema y no para conocer, con lujo de detalles, cuáles han sido sus fuentes bibliográficas y cómo ha seguido a pie de letra lo postulado por otros. Se valora, entonces, mucho más la capacidad de adaptación de estas teorías al tema desarrollado y se espera que el autor corra el riesgo de aventurarse en nuevos escenarios con sus sentencias sobre el tema y con la apreciación que ha hecho del fenómeno en toda su integridad. Las notas a pie de página deben ser sólo eso y no transformarse en párrafos del texto y mucho menos en operadores a la hora comprender los alcances de la investigación que se expone. Siempre es bueno tener referencias, pero que estas  no sean más importantes que el asunto central del texto. Las guías nos conducen por un camino y lo hacen más fácil y comprensible, por esta razón, si el autor quiere que su publicación  sea una de esas guías para alguien más, debe tomar el riesgo y aventurarse en hacer que sus palabras sean correctas, originales y que representen su opinión y pensamiento sobre lo que expone, haciéndose cargo de sus dichos y teniendo la fortaleza para defenderlos cuando sea necesario. Esta originalidad y carácter son los elementos que el lector valorará positivamente a la hora de hacer una evaluación sobre lo leído y todo el proceso que el investigador a llevado a cabo desde que decidió adentrarse en el campo de la investigación. No existe una segunda ocasión para causar una primera impresión y en cuanto a la publicación, este dicho es perfectamente extrapolable.

 Aníbal Morales López,
Máster en Comunicación Política y Corporativa, URV.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación,
Relacionador Público, UDLA.

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